El pavor y la inseguridad se abalanzan, pero se mantienen a un milímetro mientras él tenga la certeza de que basta con una mirada desganada para que cada trozo mal esparcido en el suelo vuelva a su lugar. Vuelva a estar a un milímetro de su cara, sin posibilidad de desmenuzar fríamente lo que aprendió con una sonrisa bien entregada. Experiencia triturada, vida entregada a la apatía.

No comments:
Post a Comment