
No sé si existió alguna vez ese mundo, flotando perdido en las aguas del tiempo.
Yo lo he visto a menudo, con su bruma violada, parpadeando en el fondo de algún sueño vago…sus torres extrañas, insólitos ríos, laberintos inmensos, luminosas cavernas, y cielos enmarañados, como esos que tiemblan, ansiosos, al presagio infernal de la noche.
Sus marejales llegan a la costa juncosa y desolada donde unos pájaros inmensos giran; y en la inmensa y en la cima ventosa un pueblo antiguo yergue sus blancos campanarios cuyos repiques vespertinos aún no oigo.
No sé que tierra es ésa…no me atrevo a indagar cuándo ni por qué fui o iré allá.

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