Sunday, February 26, 2006

Saberse desierto...

Qué extraño es saberse desierto, escuchar el rumor cercano de la avenida, el amanecer cansado y también (entre pertenencias y exilio) la fugaz contemplación.

Que extraño es conocerte, verte llegar. Bajar del vehículo, tomar tus cosas, o la mudanza, que partió (o regresaría) meses después para alejarte de mí.

Entre explosivos (contando segundos) saberse desierto me hace recordar (con calma), que la eutanasia como alternativa al olvido, es buen remedio.

Saturday, February 25, 2006


De corpore insepulto, con el rostro lleno de barba de tres días, sucio como un viudo reciente, la novela perdida entre las sábanas, ...(yo mismo), de corpore insepulto recibí por la tarde al que me mata.

Venía con el cuerpo presente, fatigado de ganarse mi pan.

Desde la puerta, ojeando el periódico, me dijo: ..."Hoy debería asesinarte un poco".

Thursday, February 23, 2006


El otro día, frente a un escaparate, escuché el ritmo de sus pasos.

Sonaban como los clavos sobre el ataúd, como los pasos inciertos del recuerdo...por el estrecho corredor de la memoria.

Me aparté un poco y, sin mirarme, se puso junto a mí. Cantaba una canción antigua.

El espejo parecía excederse en sus funciones; no sólo repetía mi rostro, sino que reflejaba también el zumbido de la máquina eléctrica de afeitar y algunos ruidos laterales que estaban fuera de su jurisdicción o competencia.

Por eso supe que venía por mí aún antes de oír el roce de la llave sobre la embocadura o de escuchar su voz en la cocina.

Tuesday, February 21, 2006


Esa mujer que digo, confundió mi vida.

Yo malogré su historia (Me refiero a los tiempos difíciles y hermosos de nuestra juventud, los días en los que mi asesino no era sino un recurso literario)...Jugamos a ser dioses.

Levantamos tal laberinto con la mezcla de intereses secretos que Simón y Garfunkel se escuchaban días enteros en nuestros corazones.

...Ese niño que va con mi asesino es nuestro hijo.

Monday, February 20, 2006

Desde dónde llegabas hasta mi soledad...

...aún no lo sé.

Digo llegabas, pero quiero decir caías, arribabas, naufragabas también.

Y digo soledad, pero quiero decir locura, confusión, desconcierto.

Quiero decir que desde dónde tú llegabas no lo sé , pero que ignoro a qué lugar venías, quizá excepto que ese lugar llamábase "el corazón de Florencia".

Saturday, February 18, 2006


Dentro de todos los males que puede causar el abuso de alcohol, uno de los más terribles y desgarradores es la soledad en que quedan imbuidos muchos de sus "más fervientes admiradores''.

Es extraño, pero en este momento no debiera tener motivos para sentirme triste, sin embargo lo estoy. En momentos como estos me baja la nostalgia por aquellos amigos que no veo hace tiempo y, por una u otra circunstancia, se sienten tan solos como yo.

Mi buen amigo Carlitos Buenavida al parecer dejó el copete, o al menos eso parece, ya de hace un par de meses encontró un amor que lo salvó de su inminente alcoholismo. Carlitos hace un par de años perdió a su mina por esa misma causa y fue peor el remedio que la enfermedad: poco a poco cayó en una vorágine de excesos que ni él mismo sabía como parar.

Parece que hoy sólo se emborracha de su polola, lo que tampoco sabemos hasta que punto es tan bueno. Al contrario, Otto Von Mario me preocupa más porque está en una parada ostracista, que ni él quiere reconocer.A sus habituales rollos se suma que los pocos amigos que le quedan, entre ellos yo (el más fiel pero distante por la lógica preferencia de estar con mi mujer) también se han alejado. Pato tampoco está bien, terminó con su guashona y creo que nunca lo había visto tan cagado, ni siquiera cuando murió José Luis, uno de nuestros amigos.

De una u otra forma, el alcohol ha sido el factor recurrente en todos nosotros para apalear ese inexplicable vacío. Inevitablemente, todos caemos en la nostalgia de los tiempos en muchos de los amigos vivían (literal y metafóricamente) y todo parecía estar mejor. Éramos más niños, más huevones si se quiere, pero al parecer no estábamos tan solos.Inconscientemente buscamos recuperar esa etapa en que vivíamos a puro rock n'roll, reventándonos y aplanando las calles de esta fea ciudad en busca de nuevas experiencias. No es que estuviéramos más felices, sino que simplemente no nos cuestionábamos tanto.

Eran los tiempos de "las peregrinaciones'', esas caminatas de media hora de ida y media de vuelta en busca de las salvadoras botillerías de la calle Santa Isabel, todo debido a una norma edilicia que prohíbe vender alcohol pasadas las 12 de la noche en Nuñoa y Santiago. En las noches caminábamos borrachos mientras salían a la luz las más oscuras deseos, frustraciones y conversaciones llenas de un amargo dolor que de día es imposible demostrar.

Una de esas veces, Mario y Carlitos pasaban como de costumbre a un local tuja que queda en Irarrázabal con Vicuña Mackenna, el "Tequila Schop Bar'', más conocido como el dañino por sus nefastas consecuencias al día siguiente. Ahí un curado jugoso casi se pitea al pobre Mario quien no entendió una broma y, después, supo que ahí casi termina el carrete para él.

Ya ni siquiera nos quedan anécdotas, sólo una inexplicable sensación que no sé muy bien como describir, una mezcla de dolor y agotamiento dada por el hecho de darse cuenta que no son muchas las razones que nos quedan para salir adelante o, siquiera, para luchar por ello. Ahora sólo somos un conjunto de individualidades solitarias, unas más que otras, a las que nos queda más que lamentarnos a través cualquier medio y, con el perdón de los lectores de esta cochina webada llamada chotolog, por aburrirlos con nuestros pequeños problemas de un grupo de huevones deprimidos.

Thursday, February 16, 2006



En mis ojos, estoy indispuesto…disfrazado.

…como nadie imagina….como nadie sabe.

Se esconde mi cara, descansa la serpiente El sol…es mi desgracia.

Calor hirviente, hedor de verano no dejes que mire arriba Porque el cielo yace muerto…

…te di mi nombre, mira a través de mi alma, no deje que yo caiga

…Y te escuchare gritar otra vez.

Hoyo negro en el sol ¿No vendrás? Aparta de mí la lluvia…

Hoyo negro en el sol ¿No vendrás? ¿No vendrás? , ¿No vendrás?

Tartamudeando…frió y húmedo Roba de mi boca el viento tibio Cansado amigo…se acaba el tiempo para los hombres honestos …Y a veces hay demasiado tiempo para no querer sentirme
…En mis zapatos.

Camino dormido…Y rezo…para conservar mi juventud.

Cielo, manda lejos al infierno porque ya no volveré a cantar Como tu…nunca más

Hoyo negro en el sol ¿No vendrás? Aparta de mi la lluvia…Cuelga mi cabeza, Ahoga mis miedos…

Hasta que todos ustedes simplemente Se den cuenta…
Que desaparecer…

Para mi nunca fue malo…de ninguna manera.

Sunday, February 12, 2006

Julio Balbuena...


Julio Balbuena lleva una vida predecible y feliz. Está casado, trabaja en un banco y los fines de semana juega fútbol con sus amigos. Cierto día, el banco en que trabaja lo invita a presenciar desde el público un programa de concursos de la televisión. Balbuena acepta encantado.

El animador del programa saca un papel al azar y anuncia que un tal Julio Balbuena tendrá ocasión de jugar esa noche con él. Balbuena se pone de pie y saluda eufórico. El público lo aplaude. De pronto, a los 35 años, Julio Balbuena sonríe en televisión por primera vez en su vida. Está nervioso. Más que ganar, lo que le preocupa es dejar una buena impresión. El animador lo somete a algunas pruebas, como bailar o cantar o decir piropos o contar chistes, y Balbuena sale airoso. Entonces el animador le dice que si quiere ganar el premio mayor, tiene que besar a un hombre en la boca. Balbuena duda, da un paso atrás. Nunca ha besado a un hombre en la boca y no desea hacerlo. El animador le dice riéndose que si no pasa esa última prueba, perderá todos los premios.

No puedo quedar como un cobarde, como un timorato, piensa Balbuena. Hoy es mi noche. Hoy me gano todo. Julio Balbuena toma el rostro del animador, cierra los ojos y le da un largo beso en la boca. El público ruge de entusiasmo. Al llegar a su casa, encuentra a su esposa despierta, en camisón. Balbuena sonríe con orgullo y espera un elogio, una felicitación. Ella le da una bofetada. Eres una vergüenza, le dice. Quedaste como un maricón. Me das asco. Nunca más voy a darte un beso. Balbuena intenta explicarle que sólo fue una broma y que lo hizo por el premio mayor, pero ella, que es muy religiosa, de misa todos los domingos, le dice que hay ciertas cosas con las que no se juegan. Balbuena duerme en el sillón de la sala. Cuando despierta, descubre que su esposa le ha dejado una nota. Me voy con mi mamá, ha escrito. No me llames. Desesperado, Balbuena la llama al celular. Contesta su suegra. Vergüenza debería darte, le dice ella, y cuelga. Balbuena llega al banco, algo agitado. Su jefe le dice bruscamente que está despedido. Por razones de imagen, añade. Julio Balbuena se ha quedado sin esposa y sin trabajo por besar a un hombre en televisión. Balbuena va al canal de televisión y le cuenta al animador las desgracias que le han pasado. El animador promete ayudarlo.

Esa noche, el noticiero del canal informa que a Balbuena lo ha dejado su esposa y lo han despedido de su trabajo. A la mañana siguiente, Balbuena aparece en todos los periódicos de la ciudad. Al menos soy alguien, piensa. No soy un don nadie. El movimiento de homosexuales le escribe entonces expresándole su solidaridad e invitándolo a dar una charla. Balbuena acepta encantado. Frente a un grupo de homosexuales, Balbuena cuenta lo que le ocurrió en televisión y los terribles malentendidos que ese beso ocasionó. El público lo aplaude. Balbuena se siente querido. De pronto, para darle sentido a todo lo que le ha pasado, anuncia que es homosexual. El público lo ovaciona de pie. Al día siguiente, los diarios anuncian que Balbuena ha salido del armario. Sus nuevos amigos del movimiento le consiguen trabajo como recepcionista de una peluquería. Tiempo después, Balbuena consigue hablar con su esposa. Le dice que la ama, que está desesperado por verla. Acuerdan encontrarse en un hotel discreto. Esa tarde se encuentran a escondidas en el hotel y hacen el amor. Balbuena le jura que no es homosexual, pero ella no sabe si creerle. Cuando salen del hotel tomados de la mano, son pillados por una cámara de televisión. A la noche, un programa de chismes pasa las imágenes y lo acusa de ser un impostor, un falso gay. Al menos tengo a mis amigos de la peluquería, piensa Balbuena. Pero cuando llega al salón de belleza al día siguiente, le dicen que está despedido. Por orden del dueño, añaden.

No puede seguir confiando en ti. Julio Balbuena llega a su casa, se desploma en el sillón, enciende el televisor y ve al animador gritando y sonriendo. Tú tienes la culpa de todo, piensa. Te voy a matar. Luego suena el teléfono. Es el secretario general del movimiento bisexual. Lo invita a dar una conferencia porque lo considera un símbolo y una inspiración para el gremio. Encantado, dice Balbuena.

Elisa y sus textos...

Si mi refugio ya no se encuentra entre tus brazos estoy sola.....Y mientras mi cuerpo esté acompañado y mi vida solitaria, tú no tienes derecho a exigir.

¿Será justo que me esconda sin darte el tiempo suficiente para memorizar lo que compliqué con tantas palabras? Queda tanto tiempo por olvidar.....Queda tanta distancia por recorrer para encontrar las justificaciones de nuestros actos sin herir a nadie.....Quedan tantas piedras por digerir para comprender lo que dijimos al unísono....Quedan tantos litros de lágrimas, que espero dejar de sentirte para poder expulsarlas.

Tantas horas nocturnas de historias inverosímiles. Incontables. Cuántas habrán sido que en más de alguna olvidé que sonreías al verme.....Pero en ninguna olvidé el segundo en que me dejaste en libertad. La libertad en este espacio desaseado simplemente no existe, aunque reconozco tu esfuerzo por convencerme de lo contrario. .....Es más, me di la libertad de asearlo, para luego instalarme aislada de cada muestra de cariño por verdadera que pareciera. No me importa mi desamparo, y logré entender que a ti tampoco. Al fin y al cabo, las horas del día las dedico a añoranzas. Añoro lo que entregaste momentáneamente con sinceridad, y después me miento bajo el cielo ya oscuro para no destruir lo único que me queda de ti: Un espacio aseado y solitario. Un desastre de vida de la que no te tienes que preocupar. Y sí....recuerdo que eso es exactamente lo que deseabas, ¿qué ganaste?...

Saturday, February 11, 2006

Souvenirs...


De los comienzos y los términos por siempre he vivido, y la verdad es que suelo quedar en nada, tal vez esa actitud bipolar de no estar conforme con lo que tengo me ha hecho darme cuenta que nada será eterno, siquiera momentáneo…al fin de cuentas creo que todo es así, siquiera las lagrimas que dejo caer por culpa del dolor, el amor y el sufrimiento...nada es continuo, nada es duradero, tengo miedo a darme cuenta que con el amor sucede lo mismo. Tal vez es a eso a lo que tememos al enamorarnos...que el amor no nos pertenece, y tampoco nos pertenecemos a nosotros mismos, solo nuestros recuerdos se quedan en estas caparazones de carne, en estas carcazas que solemos mirar a través de cristales, y ¿para que?... si al final el dolor que nos queda es el único souvenir con el que debemos recordar lo que mas hemos amado.